Bebé prematuro

Nuestra experiencia con la lactancia

Antes de nada, debo decir que con el mayor la lactancia materna no fue ni un trauma ni un camino de rosas. Tuve mis momentos de dudas y momentos mejores, pero tenía claro que si tenía más hijos volvería a pasar por la experiencia de darle el pecho. En mi opinión, todo son ventajas, tanto para el niño como para la madre (salvo si aparece la temida mastitis o las indeseables grietas).

Cuando nació el pequeño, en la UCIN (UCI Neonatal), me preguntaron muy respetuosamente si tenía intención de amamantar a mi hijo. Como yo lo tenía claro, contesté que sí con mucha seguridad y la pediatra me dijo que esa era la mejor decisión, puesto que si para un niño nacido a término es lo mejor, para un prematuro como el nuestro de 31 semanas, era aún mejor.

El pequeño tenía muy poco maduro el sistema digestivo, así que de momento le iban a dejar 48 horas a dieta estricta, solo con alimentación parenteral. Ese tiempo me daba a mi margen para empezar mi relación amor-odio con el sacaleches.

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Sacaleches de Medela, modelo Swing

Al principio, era muy poquito lo que yo conseguía sacar. Todos los días, cada 3 horas, me sentaba un rato con el sacaleches, y poco a poco fue aumentando la cantidad de leche.  Como yo me sacaba más leche que la que el pequeño comía, empecé a congelarla y llegamos a tener una buena reserva en el congelador. Para ello usaba unas bolsitas de almacenamiento de leche materna.

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Bolsitas de almacenamiento de leche materna de Avent (marca que yo usaba)

Mientras el pequeño estuvo ingresado, hacíamos “ensayos” para ver si se agarraba al pecho, le tenía un ratito y luego le dábamos el biberón. Durante un tiempo, tuve que utilizar pezoneras, porque al niño le resultaba más fácil mamar con pezoneras que si lo hacía directamente del pezón.

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Pezoneras

Cuando ya le dieron el alta, la lactancia fue mucho más sencilla, se agarró con mucha facilidad al pecho, aún usando pezoneras. Sin embargo, la lactancia materna exclusiva duró poco y empezamos con la lactancia artificial, puesto que en algunas tomas veíamos que se quedaba con hambre. Estuvimos alternando un tiempo, hasta hace un par de semanas que ya es exclusivamente artificial.

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Leche de fórmula de Nestlé especial para niños con bajo peso

Con el mayor también dejamos la lactancia materna a partir del 5º mes porque parecía que con el pecho no le era suficiente y necesitaba más. Con el pequeño, yo creo que el hecho de no poder ponérmelo al pecho de forma habitual, más que un ratito los días que estuvo ingresado, no contribuyó a que se estableciese la lactancia en condiciones.

En cualquier caso, la lactancia es una experiencia muy personal, que establece un lazo único entre madre e hijo. La lactancia que elijas siempre será la mejor para vuestros intereses, no será ni mejor ni peor y no por ello te debes sentir juzgada. Lo importante es que el niño crezca sano y feliz.

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2 thoughts on “Nuestra experiencia con la lactancia”

  1. ¡Enhorabuena por haberle dado lo mejor a tu peque! Con 31 semanas es oro líquido y es verdad que los inicios con el sacaleches a veces pueden resultar frustrantes, así que olé por ti y más aún teniendo en cuenta que tenías otro hijo al que atender.
    De todos modos, solo a modo de anotación, con ayuda de una asesora la lactancia puede durar más si la madre así lo quiere. Hay veces que las madres no vemos cosas que pueden estar interfiriendo en la lactancia 🙂

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